Crónica de Rolea 2019

Tras la visita de agosto y con escasos meses de diferencia, este fin de semana he vuelto al Ceulaj de Mollina para disfrutar de unas reparadoras minivacaciones en las jornadas Rolea. Se trata de un evento que a título personal me gusta incluso más que TDN porque está sobre todo centrado en los juegos de rol y al ser en invierno el clima resulta mucho más benévolo que en agosto —de hecho hemos tenido un tiempo fantástico—. También está menos masificado, con lo que la sensación de estar en familia con los fieles parroquianos que nunca se pierden una convocatoria es completa.
Estas son las partidas que he jugado:
Atardecer infinito. Una aventura de misterio escrita por Jorge Carrero y adaptada por Antonio Lozano para Hitos —la gente del grupo Walhalla, para quien no los conozca—. Parte de la premisa de que los personajes despiertan con amnesia en un lugar que les resulta desconocido y en extrañas circunstancias, de modo que el objetivo es reconstruir lo que ha sucedido para llegar al punto de partida y salir del atolladero.
En mi opinión una historia de lo más original excelentemente narrada y dirigida por el bueno de Antonio, que me mantuvo en vilo durante toda la sesión. No voy a contar nada más del argumento porque si tenéis ocasión deberíais jugarla y cualquier información que ofrezca solo va a servir para desvelar el misterio, lo que haría que perdiese la gracia.
Los últimos perros de Almagro el Mozo. Una historia de venganza escrita y dirigida por Pablo Ganter «Crom» para Nahui Ollin, ambientada en el siglo XVI. Se trata de un juego que tenía muchas ganas de probar, porque soy un enamorado de la obra de Ricard Ibáñez, y encima he tenido la suerte de hacerlo con un americanista que además es un magnífico director de rol.
Lo pasamos de maravilla. El reglamento, una simplificación de Aquelarre con inspiraciones que vienen de Hitos, me gustó mucho. La ambientación ofrece muchas posibilidades para buenas aventuras y el director, como ya he comentado, no podía ser mejor y más majo.
Me encanta que desde Nosolorol se apoye tanto al rol con base histórica, todo lo que sacan con esta temática suele incorporarse con prontitud a mi estantería.
Unknow, mentes en blanco. Una aventura para Hitos del grupo Códice dirigida por Ricardo Dorda que adapta la película homónima —la cual no he visto—. Parte de la misma premisa que Atardecer Infinito, de nuevo un grupo de personajes que se despiertan sin memoria en un lugar desconocido y tienen que reconstruir lo sucedido hasta ese momento al tiempo que intentar volver a casa sin perder la vida en ello. Sin embargo, mientras aquel era misterio mezclado con la ciencia ficción, este es una historia de suspense a la americana.
Me gustó mucho. Ricardo, que ya me conoce, seleccionó un personaje que sabía que iba a disfrutar interpretando y no se equivocó. Una historia de negocios y traiciones con giros inesperados y un misterio desvelado al final, que solo pudimos arañar en superficie.
Ya que tanto la partida de Antonio como la de Ricardo compartían premisa, pude comparar técnicas narrativas para aplicar la idea de recuperación de recuerdos en una partida de rol. Antonio daba tiras de recuerdos e Hitos con texto impreso para poder pegarlo en la hoja de personaje con pegamento de barra, mientras que Ricardo hacía lo propio con una especie de minicartas con ilustraciones y texto que recibías al azar para componer poco a poco una historia.
Ambos modos de hacerlo me resultaron curiosos y me enseñaron una técnica que no había usado hasta la fecha y me va a resultar útil.
En las fauces de la mantis. Una aventura de Fading Suns dirigida por Óscar Gómez «Uca_t» sobre un grupo de fanáticos religiosos que tienen la misión de detener la supuesta producción ilegal de un elixir para alargar la vida. Aunque es un juego veterano, nunca había tenido la oportunidad de probarlo y tanto el reglamento como la ambientación me resultaron de lo más curioso, con esa mezcla de Edad Media con la ciencia ficción y tintes macabros. Daba gusto la pasión con la que estuvo dirigida y el dominio de los detalles del juego.
Hubo uno que me llamó particularmente la atención al principio de la historia y fue la peculiar forma que tenían los dueños del feudo de castigar a sus enemigos, una especie de pasillo de crucificados conectados a electrodos que se extendía a partir de la plataforma de aterrizaje y que se activan cuando los visitantes circulan por él. Escalofriante. 
Misión: Arklay. La última partida de rol que jugué fue una historia de Paranoia escrita y dirigida por el Doctor Alban. Otro clásico que si bien había leído todavía no había tenido ocasión de probarlo. Nunca me había reído tanto durante una partida ni había visto tanto arte en un director de juego. Tanto la expresividad como el dominio de variedad de situaciones fueron geniales. Aprendí mucho en esas pocas horas. Como broche de las jornadas no pudo haber sido mejor. Me fui con una amplia sonrisa. Además, la infelicidad está prohibida, ¿verdad, ciudadano?
Trivial AD&D 2ª. Esto, como su propio nombre indica, no es una partida de rol, sino un trivial para demostrar conocimientos sobre el reglamento de AD&D. Me apunté para hacer algo el sábado por la noche pensando que sería uno de esos concursos ligeros y un tanto caseros habituales en jornadas y resulta que en efecto había un juego de trivial publicado por TSR completamente elaborado. La clásica actividad que toda familia norteamericana saca en Acción de Gracias, se dijo como broma.
Se formaron equipos y cada miembro tenía un rol basado en los personajes del juego con algunos poderes, como recuperarse de una pregunta fallida o buscar en el manual una respuesta con el número de página y el tiempo limitado. Nos reímos muchísimo. Las preguntas estaban organizadas por niveles de dificultad y llegaba un momento en el que parecía que te enfrentases a un problema de matemáticas: «si Fulano ve que un gigante tiene un cuerno en el cinto y alrededor suyo flotan burbujas, ¿qué tipo de hechizo se ha invocado?». Cosas así, que desde luego solo pueden hacer gracia a los que ya crían canas o calvas.

Estas jornadas han sido las primeras a nivel nacional a las que he asistido tras la publicación de Los asesinatos del Juguetero, la aventura autojugable que sacó Nosolorol firmada por un servidor en septiembre de este año. Varias personas se acercaron a felicitarme, a comentar que les había gustado o la estaban jugando, lo cual me dio una enorme alegría y desde luego hace que todo el tiempo y el trabajo invertido hayan merecido la pena.
En general, he visto que la acogida está siendo buena, lo cual abre la posibilidad a que en un futuro no muy lejano podamos ver publicado Tambores de Guerra, la precuela y secuela de Los Asesinatos del Juguetero, que, pese a ser una historia que se puede jugar de manera independiente, en conjunto forman una campaña mucho más larga.
Nosolorol me hizo una minientrevista en las jornadas en la que me puse como un flan pese a estar acostumbrado a trabajar cara al público, y también tuve la ocasión de firmar un par de libros, lo cual me hizo mucha ilusión. Aunque no tengo claro si hice como Stan Lee en los Simpson y los estropeé,  más que otra cosa por culpa de la errática tinta del bolígrafo. He estado buscando modelos de tinta indeleble y secado rápido para estas ocasiones, así que en el futuro no volverá a pasar.
Quisiera expresar en cualquier caso mi más sincera gratitud a todos los lectores por la calurosa recepción. Esto no solo me anima a continuar escribiendo, sino a mejorar constantemente para estar a la altura de las circunstancias y hacer honor a la confianza otorgada. Tomo nota no solo de los elogios, sino de las críticas, incluso de las más severas, de las que también tengo constancia aunque no se manifestasen en las jornadas.

Otro aliciente importante de las jornadas son los reencuentros con viejos amigos. Hay un nutrido grupo de visitantes habituales con los que he ido haciendo amistad y sin ellos el viaje no sería lo mismo. Me ha alegrado mucho veros a todos. No voy a hacer una lista porque si me falta alguno estaré cometiendo un agravio involuntario por despiste. Han sido geniales los momentos en el comedor, las tertulias callejeras o de la sala Europa. Es una pena que cada uno viva en una parte diferente del país y sea tan difícil vernos más a menudo, aunque las redes sociales acorten la distancia.

Pues eso es todo, mis queridos hobbits. Nos volveremos a ver al año que viene si Dios quiere y los hados son propicios.

Llegada nocturna al Ceulaj,
paraíso donde los haya.

Limpios comedores, mucho deporte y cultura

Primer libro firmado, esto queda para la posteridad :D

De visita en el siglo XVI con Nahui Ollin

Misterios insondables
en la mesa de Antonio Lozano
¡Y amnezia!

Que no os engañen las sonrisas,
en esta partida la paranoia y las sospechas fueron
tan intensas que los de efectos estuvieron
a punto de encargar un bidón de tomate extra
para ilustrar muertes sin sentido.

Un honor que esta pequeña obrita
forme parte de la biblioteca
de tan ilustre rolero.
¡Gracias! Fue emocionante :-)

La minientrevista con
la maravillosa Helena
y el gran Valver, tras la cámara.
Unas personas majísimas.
¡Qué nervios!

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