Un año con mi Xbox One X
En la pasada navidad de 2017 como fui un niño bueno y hacendoso Papá Noel tuvo a bien traerme una Xbox para mi gozo y disfrute, aprovechando que había salido la carísima e hipermolona revisión de la One. Fue mi primer contacto con una consola de Microsoft con lo que la sensación de estar ante algo nuevo era completa. He de confesar que hasta ese momento no me había sentido demasiado atraído por Xbox, dado que desde sus inicios ha sido una marca de consolas caracterizada por satisfacer los gustos del mercado estadounidense donde los juegos de acción y disparos son los más demandados —no es casualidad que sus sagas destacadas sean Gears o Halo— y yo siempre me he decantado más por el japonés, con sus juegos de aventuras, plataformas, arcade, rol, etc., que suelen ser exclusivos de sus respectivas máquinas. Por si fuera poco salió en una época en la que estaba bastante hartito de Windows y sus múltiples problemas —ah, el viejo pantallazo azul, todos te añoramos—, con lo que comprar una...